viernes, 6 de mayo de 2011

ARTÍCULO SR. OBISPO




El privilegio de servirle
Algunos recuerdos personales de Juan Pablo II

Los cristianos experimentamos en nuestra vida un continuo recibir dones por parte de Dios. De esa manera, Él, como Padre providente nos va ayudando en nuestro existir. Ello nos llena de gratitud por el pasado, de gozo en el presente y de esperanza de cara al futuro. Una revisión seria de la existencia de cada uno sirve para confirmar esa verdad. Al hacer yo esa revisión me llena de gratitud uno de los grandes dones que Dios me ha concedido, don que considero un verdadero privilegio y ese es el de haber trabajado y servido durante casi once años (desde el 5 de julio de 1994 hasta el 21 de enero de 2005) al Papa Juan Pablo II como jefe de la Sección de lengua española de la Secretaría de Estado.
Mi servicio me permitió tratarle, conocerle, aprender mucho y madurar en mi fe como cristiano y como pastor, primero sacerdote y después Obispo. De Juan Pablo II recibí una muestra de estima que valoro mucho y que no podía ni tan siquiera imaginar. Fue así: el 3 de mayo del año 2003, con ocasión de su quinto y último viaje a España el Papa recibió en la Nunciatura de Madrid, antes de ir al encuentro con los jóvenes al aeródromo de Cuatro Vientos, a la Familia Real, después al Presidente del Gobierno, que entonces era Jose María Aznar, con sus acompañantes y después -todo un detalle- a mí y a mi familia: a mi madre, a mis hermanos y cuñadas y a mis sobrinos. De aquella memorable audiencia conservo algunas fotografías y un video; en una de esas fotografías el Papa, anciano y cansado, tiene apoyada su mano derecha sobre el hombro izquierdo de mi madre; en ese momento con su voz, débil pero cariñosa le dice a mi madre: "Gracias por su hijo". A mí esa frase de reconocimiento me llenó de satisfacción y a mi madre la recompensó con creces de todos los sacrificios derivados de la separación física que produjo mi servicio a la Santa Sede -estuve años en Costa Rica, Marruecos, Mozambique, y después Roma, sin olvidar que esa lejanía me impidió incluso estar presente en el entierro de mi padre. Cuando contemplo esa fotografía y viene espontáneamente a mi memoria la frase del Papa no puedo por menos que sentir una íntima y fuerte emoción y una gratitud grande a quien la dijo y cuando y como la dijo.
La cercanía -no sólo física, derivada del hecho de que el despacho en el que trabajé estaba en el mismo piso y a pocos metros del apartamento pontificio, en la "terza loggia" del Palazzo Apostólico-, me permitió tratarlo con relativa frecuencia y poder ver cómo en él, en Juan Pablo II, se cumple una hermosa promesa que Dios hizo a su pueblo y que recoge el Profeta Jeremías: "Os daré pastores según mi corazón" (Jer 3,15,). Con su vivir y su obrar entra en esa larga, larguísima cadena de hombres que desde los primeros tiempos de la historia de la Iglesia han oído la llamada del Buen Pastor y se han puesto, como él, a apacentar al rebaño de los fieles con esa nota distintiva "según mi corazón".
Los Evangelios nos presentan una imagen de Jesucristo como el orante continuo que después de la oración –a veces noches enteras- pasa a la acción y no al revés, o sea un activista que se sostenía con la oración. Jesucristo después de la oración  anuncia el Reino de Dios, llama a los apóstoles, cura enfermos, alimenta a los hambrientos, consuela a los tristes, etc., en definitiva, pasa haciendo el bien. Y esa es la imagen que tengo de Juan Pablo II: un gran orante que después pasa a una acción a favor de la Iglesia y de la humanidad entera. Oí decir que en Cracovia tenía una mesa en la capilla y allí, en oración resolvía los asuntos de la diócesis que tenía encomendada en unos tiempos que no fueron nada fáciles. En Roma pude ver como el rosario era un instrumento que casi continuamente corría por sus dedos. Su concentración en las horas que pasaba en la capilla, su fidelidad al rezo del Vía Crucis, a la Liturgia de las horas era extraordinaria, hasta el punto que tras ser intervenido quirúrgicamente después del atentado del 13 de mayo de 1981, al despertar de la anestesia, entre las primeras palabras que dirigió a Mons. Stanisław Dziwisz fueron: “Ayer no recitamos las completas”. Toda un ejemplo para los que queremos seguir e imitar a Jesús, especialmente los sacerdotes, de ser orantes para poder después actuar de cara a las exigencias del Reino de Dios.
La primera vez que vi –en esa ocasión fue desde lejos- a Juan Pablo II fue en Valencia el 8 de noviembre de 1982. En aquella celebración en la que el Papa ordenó a 149 sacerdotes de toda España, entre ellos a algunos de mi curso, pronunció una homilía que 29 años después conserva toda su actualidad y sobre cuyo contenido he pensado mucho en estos años. En concreto, un párrafo de esa homilía en la que dirigiéndose a los sacerdotes nos decía: “vuestros propios fieles os quieren sacerdotes de cuerpo entero: liturgos, maestros, pastores, sin dejar por ello de ser, como Cristo, hermanos y amigos” Me llamó poderosamente la atención y desde entonces he procurado vivir mi sacerdocio desde esa perspectiva y el ejemplo para ello ha sido, en mi caso, Juan Pablo II.
Sacerdote de cuerpo entero, liturgo, es decir, ministro de la celebración. He asistido a muchas liturgias presididas por Juan Pablo II: ninguna ha sido una repetición mecánica o rutinaria sino que en cada una he percibido la devoción y concentración con la que celebraba los santos misterios, elevaba su oración y observaba fielmente las prescripciones del ritual. En algunas ocasiones acompañé a grupos de sacerdotes de Valencia a concelebrar con el Papa en su capilla privada. Todos salían impresionados de lo que allí habían experimentado: cuando entrábamos en la capilla Juan Pablo II estaba ya arrodillado en su reclinatorio, preparándose para la Misa después de haber recitado el breviario; tras revestirse con los ornamentos comenzaba la celebración sin prisa, pronunciado cada palabra con un énfasis tan especial que dejaba huella en quienes la escuchábamos; la plegaria eucarística y especialmente la consagración eran momentos de una intensidad espiritual extraordinaria y ejemplar para los que asistíamos; su recogimiento tras la comunión encomiable. Al finalizar la Misa nos saludaba a todos y entregaba un rosario como ayuda para nuestra vida. Cada celebración era una enseñanza única e irrepetible.
Sacerdote de cuerpo entero, maestro. No le oí decir nunca una palabra estéril ni una palabra superflua o que no enseñara algo, incluso si en un ambiente coloquial bromeaba. El maestro enseña algo verdadero y de forma que ello sirva a quienes le escuchan. Imposible trazar aquí todo su perfil de maestro, Valga una anécdota del viaje a Cuba en 1998, en Camagüey en una celebración especialmente dirigida a los jóvenes. Al final de su homilía, retomando la frase de Jesús en el relato evangélico de su encuentro con el joven rico donde se dice que Jesús lo miró y lo amó (Cf. Mc 10, 21), el Papa dijo: “lo guardó y lo amó”; yo pensé que se había confundido, porque en italiano mirar se dice “guardare” y, como responsable de sus expresiones en lengua española me puse nervioso, y pensando en un posible error mío al escribir; desde mi sitio lo corregí diciéndole: “Santo Padre, lo guardó no, lo miró”· Y el repitió: “Lo guardó, lo hizo suyo”. Sabía lo que quería decir.
Sacerdote de cuerpo entero, pastor. Para un sacerdote y para un obispo el modelo de su ser pastor es el Buen Pastor, cuya imagen Jesucristo ha encarnado y ha descrito en el Evangelio. Un pastor esta siempre, incluso cuando no se ve, pendiente de su rebaño. Juan Pablo II puede decir, como San Pablo, “de muy buena gana gastaré yo de lo mío, y me desgastaré a mí mismo por vuestras almas (2 Cor 12,15). Sus viajes, incluso cuando las fuerzas físicas ya le faltaban, sus horas de trabajo, las audiencias, reuniones, encuentros…muestran una entrega y una preocupación modélica por el pueblo de Dios. A este respecto me impresionaba un hecho que por años contemplé casi cada día. Por la mañana, Juan Pablo II, antes de empezar a trabajar y recibir en su despacho, solía dedicar una media hora a pasear solo por la terraza del Apartamento pontificio. Desde la ventana de mi despacho, y también de otros de la Secretaría de Estado, se podía ver al Papa, cubierto con un manteo negro y, si era invierno, cubierto con una gorra. Paseaba, pensaba, reflexionaba… y antes de retirarse se acercaba al muro de la terraza, miraba hacia la Plaza de San Pedro y allí, de forma discreta y sin solemnidad bendecía a la gente que en ese momento atravesaba la Plaza… sin saberlo esos peregrinos y viandantes eran bendecidos por el Papa, siempre atento y cercano a todos, como corresponde a un buen pastor. En otra ocasión, llegando a la Basílica de San Pedro para celebrar la Misa solemne de la entrega de anillo a los nuevos cardenales -entre ellos el Cardenal Ricardo María Carles- el secretario Mons. Vicente Thou, vietnamita, se apresuró a cerrar la puerta del coche y le pilló el dedo índice de la mano derecha. Podemos imaginar el sufrimiento que eso puede suponer. Él, doliente, no se echó atrás y se dirigió a celebrar la Misa, que hubo de ser interrumpida en el ofertorio para curarle la herida que no dejaba de sangrar. Al día siguiente fui llamado a su despacho para recibir unas indicaciones y, al besarle la mano, me di cuenta del vendaje que llevaba y le dije: “Santo Padre, lamento lo que le sucedió ayer”; a ello me respondió como si no tuviera importancia: “Nada, un sacrificio más que ofrecer por las familias en el Año de la Familia”. Era el año 1994, que la ONU había declarado Año internacional de la Familia.
Sacerdote de cuerpo entero, como Cristo, hermano y amigo. Los evangelios nos dicen que Jesús no rechazaba a nadie, se acercaba a todos y para todos tenía siempre una palabra de consuelo, un gesto de ayuda, un alivio en el sufrimiento, una indicación para ir adelante. Y así era en cada encuentro con Juan Pablo II, sea en los hospitales, en las cárceles, en los palacios de los responsables políticos, en los encuentros con multitudes o en los encuentros privados: nadie lo pudo sentir como un personaje extraño y lejano, sino sencillamente, como hermano y amigo. A este respecto recuerdo con viva emoción un de mis primeras audiencias con él para presentarle a mi madre. Hacía pocos meses que mi padre había muerto y mi madre iba de riguroso luto, Al presentársela le dije: “Santo Padre, ésta es mi madre”, y él, en italiano me dijo: “¡Oh, la mamma, y ¿dónde está el papá?”. Yo le respondí: “ha muerto hace unos meses”. Y él, cercano y solidario, hombre de fe y de caridad dijo: “Entonces recemos un responso por él” y empezó a recitar en latín el “Réquiem”. ¡No puede haber un gesto de cercanía más viva y cariñosa!
Fue un Papa amado: un hombre valiente en la época de los grandes miedos; un defensor de la paz ante las amenazas de la guerra; un decidido defensor de la vida y de la familia ante los ataques que se presentan como equivocada expresión de progreso; un decidido amigo de los jóvenes, a los que calificó de futuro de la Iglesia y de la sociedad. Fue un personaje valiente y seguro, incluso en la enfermedad y la cercanía de la muerte. Todo ello hizo que, espontáneamente y sin programarlo, las masas que asistimos a su funeral no pudiéramos por menos que exclamar cuando su cadáver era retirado hacia la sepultura: “Santo súbito, Santo enseguida”. Éramos conscientes de su santidad: un regalo de Dios al mundo.
La cristiandad  creo que sigue experimentando su presencia, su ayuda y su valiosa intercesión. Como bien dijo el entonces Cardenal Joseph Ratzinger en la misa exequias el 8 de abril de 2005; “Ninguno de nosotros podrá olvidar como en el último domingo de Pascua de su vida, el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó una vez más a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano y dio la bendición "Urbi et Orbi" por última vez. Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre. Confiamos tu querida alma a la Madre de Dios, tu Madre, que te ha guiado cada día y te guiará ahora a la gloria eterna de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. Amén”
Al pensar en todo esto, no puedo sino decir: ¡Bendito sea Dios, que ha cumplido su promesa dándonos un sacerdote, un gran sacerdote, según su corazón en la persona primero de Karol Wojtila y después Juan Pablo II! ¡Bendito Benedicto XVI, gran colaborador y conocedor de Juan Pablo II, ahora su sucesor, que con la beatificación que ha decretado nos lo pone como figura a quien imitar, como maestro del cual aprender, como intercesor ante el trono del Padre celestial! ¡Bendito beato Juan Pablo II por lo que has hecho y seguirás haciendo por la Iglesia y la humanidad! Conocerte y servirte ha sido un verdadero privilegio.

+Vicente JUAN SEGURA
Obispo de Ibiza

BEATIFICACIÓN JUAN PABLO II


Algunos jóvenes de nuestra  parroquia de San Pablo, hemos peregrinado con los hermanos de las parroquias de la Sagrada Familia de Torrent (Valencia), Nuestra Señora del Pilar de Catarroja (Valencia), Santos Juanes de Cullera y algunos hermanos de Murcia, a Roma para asistir a la beatificación de Juan Pablo II.


El viernes los tres jóvenes de Ibiza viajamos hasta Valencia para salir a las 20h  en autocar hacia Roma con los hermanos que allí nos esperaban. 24  horas de viaje, haciendo paradas en las áreas de servicio y durmiendo en el bus. Rezamos laudes, rosarios, escuchamos alguna pequeña catequesis sobre Juan Pablo II y la causa de su beatificación y sobre Santa Faustina Kowalska, rezamos la corona de la misericordia, vimos algún documental sobre el Papa, y cantamos. Sobre todo, cantamos. El sábado llegamos sobre las 22h a un convento, Instituto Suore Agostiniane – Casa S. Maria Goretti (Guarcino) a 80 km de Roma (si, nos perdimos para llegar allí). Las hermanas nos prepararon una cena riquísima y algunos pudimos dormir en habitaciones con cama, mientras que otros tuvieron que dormir en el suelo (éramos demasiados, unos 110 chicos).

Después de un buen desayuno, partimos hacia Roma y nos instalamos en la Piazza del Risorgimento, cerca de la Plaza de San Pedro. A las 10:30 comenzó la celebración, que escuchamos mayoritariamente en italiano ya que hasta acabada la homilía  (si quieres leer la homilía entera en español, pincha aquí) no encontramos la emisora que retransmitía la liturgia en español. Destacar que no pudimos ver nada de la celebración, ni en directo ni por pantalla, debido al gran número de personas allí congregadas, hecho que no nos impidió escuchar y rezar con el Santo Padre. Después de comer por allí, fuimos a la iglesia de Santo Spirito in Sassia donde está el Santuario de la Divina Misericordia y donde algunos de nosotros dejamos nuestras intenciones escritas en un papel.

A las 16h comenzamos a hacer cola para poder entrar al Vaticano. Sol, mucha gente, mucho calor, tiempos largos de espera sin moverse un centímetro antes de encontrarnos con el féretro del  Beato Juan Pablo II durante poco más de cinco minutos.  Pero a muchos se nos hizo llevadero: rezamos el rosario – con el que vimos como avanzábamos más rápidamente – oramos, reímos, y nos conocimos mejor entre nosotros. A muchos nos sorprendió el contraste del sencillo féretro del Beato con la majestuosidad y grandeza del Vaticano, hecho que recuerda cómo vivió éste: de manera sencilla y humilde.

A las 20h aproximadamente iniciamos el camino de regreso al autobús que ya nos esperaba para partir hacia Valencia, teniendo que dormir una noche más en él. El lunes durante el camino de vuelta, además de los rezos diarios, hicimos una ronda de “experiencias”, es decir, cada uno decía un poco lo que había significado esta peregrinación y/o Juan Pablo II de manera más o menos breve y después el sacerdote nos leía unos versículos del evangelio al azar que se nos invitaba a escrutar una vez llegásemos a nuestra casa. Esta ronda fue muy enriquecedora para todos y en la que no faltaron las lágrimas y algunas risas.  A las 23:30 llegamos a Valencia donde pasamos una noche y al día siguiente cogimos el barco de vuelta a Ibiza.

Para muchos de nosotros, esta peregrinación ha sido un momento de paz, de oración y de encuentro con Dios. Algunos no conocíamos directamente al Papa Juan Pablo II pero lo hemos hecho “nuestro” gracias al testimonio que recibimos de nuestros padres, hermanos y demás familiares y amigos, que sí  han tenido la gracia de conocerle en algún encuentro con él y que nos han transmitido su cariño hacia él.


En esta peregrinación también hemos disfrutado mucho mostrando nuestra alegría y la fuerza con la que vivimos los jóvenes, cantando siempre la victoria del Señor por las calles de Roma y del Vaticano con las guitarras, panderetas  y acompañando con las palmas, incluso en el metro.



Marta Cabrera.

Aquí os dejamos un enlace con un pequeño comentario de los hermanos de Valencia y fotos de la peregrinación.

domingo, 24 de abril de 2011

¡Cristo ha resucitado!

DOMINGO DE RAMOS

Presidida la celebración por D. José Planells (D. Pep Negre) a la que posteriormente se unió nuestro párroco D. Juan que venía de la celebración de la parroquia de Santa Cruz .
Gracias a D. José por esta ayuda que a D. Juan y a todos nosotros nos está prestando cuando lo necesitamos.


martes, 12 de abril de 2011

lunes, 11 de abril de 2011

Después de la comida...

Con un tiempo excelente hemos celebrado la comida parroquial de este mes de Abril, con una participación notable de amigos y vecinos que se han animado unos por primera vez y otros habituales a pasar este rato juntos. Una vez más los cocineros se lucieron, pero también todo el resto de colaboradores que preparan domingo a domingo la instalación, los materiales adecuados y la limpieza, para que todos nos sintamos acogidos y queridos en esta fraternal comida. Aquí tenéis unas fotos de recuerdo, y a todos, gracias por vuestra generosidad.

JUAN, párroco




jueves, 7 de abril de 2011

martes, 29 de marzo de 2011

Ibiza en la JMJ

Tras informar a la sede de la JMJ de la actividad que llevan Marta y sus catecúmenos cada sábado y domingo después de misa, de vender comida para aportar fondos de solidaridad a la JMJ (para los jóvenes de Ibiza), han escrito éste artículo que esta mediodia ha sido publicado en todas las redes sociales. Buen trabajo! 


Josué Gayán
 
¿Te gustaría comer algo cada sábado y domingo después de misa en la puerta de la iglesia? En la parroquia de San Pablo, en Ibiza, ahora puedes!! Los miembros de esta comunidad han lanzado esta iniciativa para ayudar a los jóvenes con menos recursos a costear su desplazamiento en avión de Baleares a Madrid para asistir a la JMJ. Por un euro, tienes una ración de comida, que ellos mismos elaboran en sus casas! Por qué no lo proponéis en vuestras parroquias?

Foto: Josué Gayán, portavoz de Tuenti en la JMJ
Redacción: Cristina de Campo, webmanager de redes sociales
Publicado en las redes sociales el 29 de Marzo del 2011

sábado, 26 de marzo de 2011

La belleza de la fe


Ante todo quiero comenzar diciendo que no es fácil expresar con palabras, ya sean escritas o habladas,  lo que viví el fin de semana del 19 y 20 de marzo en el convento de hermanas de la nueva orden Iesu Communio,  con más vocaciones jóvenes de España, situado en Lerma-La Aguilera (Burgos).

Mucho había oído acerca de este convento y de la alegría interior con la que regresaban todos los que allí iban. Pues bien, quiso Dios, que dos hermanas muy cercanas a mi familia (hermanas de mi nuera), ingresaran en el convento, una de 23 años y otra de 22. Así que llegó la invitación personal para asistir a la celebración de su ingreso, una ingresaba el día 19 y la otra el 20.  Nos pusimos en marcha gran parte de mi familia hacia Burgos, y tengo que decir, que aunque el motivo del viaje me parecía importante, lo que más movía mi corazón era encontrarme con mis hijos que se encuentran fuera de Ibiza.


Pues bien, de todo se vale  Dios para hablarte al corazón. Yo también he vuelto con esa alegría interior que nadie te puede quitar. Y ¿porqué?, ¿qué he visto allí?, ¿qué he sentido allí?. Ahí voy cuando digo que no sé si podré explicarlo con palabras. Yo he ido allí con mi propia “mochila” llena de las preocupaciones y responsabilidades de la vida. Esta “mochila” a veces está un poco más gorda ya que se acentúan los problemas, y si bien no los rechazo, si es verdad que a veces se hacen más pesados, y necesito con más fuerza saber que Dios está ahí, junto a mí, dándome cada día la fortaleza para estar en medio de la misión que tengo tanto en mi familia, como en medio de todo lo que rodea mi vida.  Ya nada más comenzar nos explicaron cual era su misión (misión que estaba reflejada en un cuadro y del que nos explicaron su catequesis), ésta no es otra que rezar por toda la humanidad. Así, puede parecer muy general, ¿dónde estoy yo en medio de esa ”toda la humanidad“? . Pues bien, viendo el cuadro  encontré la individualidad , ese rezar por mí concretamente. El cuadro tiene de fondo un gran sol figurando a JESUCRISTO RESUCITADO, y hay una figura de una mujer en la tierra postrada en oración como figura de LA IGLESIA ORANTE, y recostado sobre esta mujer hay un HOMBRE CON UNA MOCHILA en la espalda, figurando  que descansa y comparte el peso de su mochila con la Iglesia, anunciando que no está ”sólo”.  Yo sentí ya desde ese momento la caricia de Dios que me recordaba y afirmaba que no estoy sola y que mi “mochila”  de la que hablaba antes no tenía porqué llevarla sola, ellas me ayudarían a llevarla y no con sudores y pesadez, sino con alegría y amor. Me resonó el pasaje del Evangelio “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera“. Pero no sólo me resonó este pasaje de la Biblia, viendo las caras de todas las hermanas no podía más que pensar en Moisés que cubría su rostro con un velo porque reflejaba la gloria de Dios, ciertamente todas ellas reflejaban en sus caras  la gloria de Dios, fruto del Espíritu Santo.

Es particular de esta orden que en el locutorio se compartan testimonios, tanto de las hermanas como de las personas que acudan allí. En este caso las personas que nos encontrábamos allí  para el ingreso de estas dos jóvenes procedíamos de Mallorca, Ibiza, Valencia, Madrid, Soria, por lo que el tiempo del locutorio duró varias horas tanto el sábado como el domingo, horas que me parecieron minutos, y que de nuevo me hicieron resonar otro pasaje del Evangelio …·Maestro que bien estamos aquí, hagamos tres tiendas---”  y que Dios confirmó en la eucarístia, ya que era el evangelio del día. Verdaderamente los testimonios de las hermanas desbordaban sabiduría, discernimiento, amor, gratitud, todo ello fruto sin duda de la interiorización en la oración.

Verdaderamente he contemplado la belleza de la fe, de la amistad con Dios, pero también  sé que esta belleza no está destinada sólo para ellas, también yo estoy llamada a tenerla aquí fuera. He llorado mucho este fin de semana, pero no ha sido un llanto de tristeza sino un llanto de sentirme cerca de Dios y de todas estas hermanas que no son unas extrañas para mí, ni yo para ellas, quiero concluir diciendo que en todo momento me sentí “en casa”. 

María Jesús Gómez Guasp

sábado, 19 de marzo de 2011

¡Felicidades a todos los padres de la parroquia de San Pablo!



Que el Señor, que es nuestra roca y nuestro refugio nos llene de bendiciones, y sobre todo nos dé la gracia de poder ser un reflejo de Él para nuestros hijos.


Fernando (Koinonía Juan Bautista)

miércoles, 16 de marzo de 2011

¡Qué buena comida! ¡Qué buena compañía! ¡Qué buen ambiente!

Mas de 100 personas se han acercado a comer con nosotros en esta comida mensual que la parroquia organiza para ayuda a la financiación de la obra de la nueva iglesia de San Pablo que ya desde hace seis años estamos disfrutando.

En varias ocasiones nos ha acompañado el Sr. Obispo al que le agradecemos su especial y entrañable apoyo a nuestra parroquia de S. Pablo. En esta ocasión también ha estado con nosotros el copárroco de Santa Cruz, D. Juan Miguel, a quien también agradecemos su cercanía colaboración y afecto.

Feliz cuaresma a todos, que el Señor nos conceda el don de la conversión y nos colme de su paz y alegría.

GRACIAS a todos.
JUAN, párroco


sábado, 12 de marzo de 2011

miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Y ahora qué?

Esta es la pregunta que ahora nos toca hacernos: ha estado todo muy bien, nos ha emocionado y estamos muy alegres pero, ¿ya se acabó? ¿ha pasado y ya no hay nada más? No. El tiempo pasado junto a la Cruz y al Icono son el principio, son un impulso para seguir evangelizando, seguir adelante con nuestra misión en la Iglesia.

Algunos sacerdotes con los que he hablado están seguros de que el paso de la Cruz de la JMJ por Ibiza y Formentera, que han roto los esquemas de todos (practicantes y no practicantes, creyentes y no creyentes), dará sus frutos. Pero, como en toda evangelización, primero se comienza con las semillas que más adelante darán sus frutos, de manera que estos son a largo plazo. Nuestra tarea ahora es sembrar y difundir la Palabra de Dios.

Por otra parte, aunque el número no era importante (me daba igual si éramos sólo el Sr. Obispo y yo – me decía el delegado de juventud –, habríamos salido a la calle igual), hemos visto como la gente de Ibiza ha respondido muy bien y ha seguido la Cruz y el Icono en las diferentes celebraciones y procesiones que tuvieron lugar estos días.

En estos días la Cruz y el Icono han visitado muchos lugares de la isla, desde los sitios de dolor y sufrimiento (la residencia de ancianos y el centro penitenciario) hasta diferentes iglesias (Santa Cruz, la Catedral, el Rosario y San Pablo), acompañada de jóvenes que los han acogido en diferentes ocasiones en el puerto, orando en las celebraciones, en el rezo del Vía Crucis desde Santa Cruz a la Catedral y en el rezo cantado del Santo Rosario desde la parroquia del Roser a la de San Pablo de manera muy solemne, respetuosa y tranquila, momentos maravillosos de oración y encuentro entre todos con Cristo y con María. Momentos muy emotivos y alegres en los que los participantes gozaban y disfrutaban de esta visita a sus vidas, experimentando el perdón y el amor de Dios. También pasaron por el monasterio de San Cristóbal, en Dalt Vila, donde residen las monjas de clausura, quienes se emocionaron notablemente cuando se les dio la oportunidad de cargar y llevar la Cruz y el Icono. También visitó Formentera, donde la procesión por las calles y la vigilia de conclusión en la parroquia tuvo una gran acogida por los feligreses, alegres y felices por poder vivir esos momentos de encuentro y de oración.

Por último, invitar a todos los jóvenes de la diócesis a participar en la JMJ de Madrid (en agosto de este año) en la que el Papa nos visitará y esperará para darnos una palabra de vida, un mensaje para todos y cada uno de nosotros. En las JMJs reina un ambiente festivo y de felicidad donde acuden miles de jóvenes con ganas de compartir sus experiencias, sus creencias con otros. Cualquier joven que quiera ir debe hablar con su párroco o con los catequistas de la parroquia (si hay algún problema te ayudarán a solucionarlo). Yo voy, ¿te apuntas?

Marta Cabrera, joven de Ibiza.

viernes, 4 de marzo de 2011

NUEVA Y BUENA NOTICIA

En la eucaristía celebrada en San Pablo el viernes, nuestro párroco D.Juan Souza nos anunció que hacía ya un tiempo que querían poner una cruz en el exterior de la parroquia pero no sabían el diseño exacto de esta. Pues bien, ya tenemos diseño: ¡tendremos una cruz que será una replica exacta a la Cruz de las JMJs! Además, el Señor sigue regalando cosas y al final de la eucaristía, comunicaron al párroco que la cruz no podía estar sin el Icono, de manera que ¡también vamos a tener un icono igual que el que regaló el Papa a los jóvenes!

Así que demos gracias al Señor por todo lo que nos regala día a día.

FOTOS

Aquí tenéis las fotos del día en que la Cruz y el Icono de las JMJs estuvieron en nuestra parroquia. 


sábado, 26 de febrero de 2011

EN TELEVISIÓN

Dejamos un enlace de unas noticias de televisión, la TEF, que ha grabado un poco el ambiente de estos días en torno a la Cruz y al Icono. Salimos al principio del telediario, en el repaso de las noticias y sobre el minuto 22 aproximadamente ya es la notícia extensa (si se deja cargar el vídeo completamente, se puede pasar para adelante). 

Enlace: http://www.teftv.com/contents/product.php?id=578

LA CRUZ Y EL ICONO DE LA VIRGEN DE LA JMJ EN IBIZA III

Tercer día: viernes 25 de febrero

Ayer fue un gran día de despedida, muy emotivo y muy alegre. Por la mañana, la Cruz y el Icono estuvieron expuestos en la capilla de la Catedral, momento de oración por parte de los sacerdotes y la vida consagrada de la isla.

Por la tarde, estuvieron expuestos en las monjas de clausura de Dalt Vila. A las 17h D. Juan Fernando Gómez y algunos jóvenes acompañaron a las hermanas en sus oraciones haciendo una breve proclamación de la palabra y posterior reflexión del sacerdote, convidando a las hermanas a rezar más aún por los jóvenes, por el Papa y por la JMJ Madrid 2011. Lo que nos impactó mucho y nos encantó fue cómo se les ilumino la cara y lo felices que estaban cuando el delegado de juventud les dijo si querían llevar la Cruz y el Icono fuera de la capilla para cargarlos a la furgoneta. “¿Podemos?” – no se lo acababa de creer una hermana. Entonces empezamos a hacer muchas fotos de aquel importantísimo momento para ellas, que rebosaban alegría, como niñas. Incluso se entonó una canción de manera improvisada que le surgió a una hermana.

Después de tan maravilloso y dulce momento, la Cruz y el Icono fueron llevados hasta la parroquia del Rosario, de donde empezamos una procesión hasta la parroquia de San Pablo mientras rezábamos y cantábamos el Santo Rosario. Ésta fue otra parte emotiva que a muchas personas les conmovió: rezamos el padrenuestro y los avemarías de cada misterio cantando. Para algunas personas que acudieron a la cita (¡alrededor de 400 personas! de nuevo el Señor nos sorprendió con el gran número de participantes, tanto jóvenes, como mayores y como niños) el poder llevar la Cruz y/o el Icono fue un regalo que todavía no habían tenido la oportunidad de recibir y estaban eufóricos cuando nos lo contaban, casi con lágrimas. El ambiente de la procesión, una vez más, fue de respeto y oración.

Al llegar a la parroquia, los jóvenes que llevaban la camiseta roja de la JMJ entraron la Cruz al paso del canto Sola a solo (himno dedicado a la Virgen María al frente de la Cruz), mientras que los jóvenes que la llevaban blanca entraron el icono. “Si ya de por sí este canto siempre me emociona, me impacta y me llena por dentro, ¡hoy me ha dejado sin palabras, cuando entraban los signos al paso del canto” – nos comentaba una joven con los ojos brillantes y todavía emocionada.

La parroquia estaba a rebosar, no había suficientes bancos para todas las personas que asistieron a la despedida de la Cruz y del Icono. En la eucaristía presidida por el párroco D. Juan Souza, éste nos recordó a la Madre de Jesús, que siempre acompaña a su Hijo y a nosotros, mirando nuestras necesidades, oraciones y plegarias para interceder por nosotros ante el Padre con el deseo que alcancemos la salvación: “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre” nos decía el párroco, recalcando que María también es nuestra madre y que nos ama muchísimo. La celebración estuvo muy animada, acompañada de cantos, palmas, panderetas, tambores y un baile final. D. Juan Fernando nos animó a pensar que estos tres días tan festivos y alegres habían sido recordatorio de la Pascua.

Al concluir la eucaristía, empezamos un momento largo de oración, acompañado de música instrumental y cantos a la vez que de tiempos de silencio para la reflexión. Una treintena de personas estuvieron toda la adoración hasta que a la una y media de la madrugada partimos para el puerto a embarcar a Palma de Mallorca.

Una vez más, agradecer al Señor este maravilloso regalo que nos ha hecho a estas islas y a todas las personas que han organizado y llevado a cabo con tanta alegría estos tres días que la Cruz y el Icono nos han visitado. Muchas gracias a todos, y esperamos ver de nuevo estos signos en agosto, en la JMJ de Madrid.

Marta Cabrera, joven de Ibiza.

ROSARIO DE MADRUGADA

Un grupo de jóvenes, acompañados por el delegado de juventud D. Juan Fernando Gómez, subieron ayer a la una de la madrugada a la S.I. Catedral para rezar un rosario ante la Cruz y el Icono. ¿Por qué a esa hora y no por la mañana o por la tarde? Porque, como dice Jesús a lo largo de los diferentes evangelios, hemos de velar en vez de dormir. “Queríamos salir de la comodidad, además de por lo que significa la noche y el estar en medio de ella rezando” – decía una de ellos –. “me pareció una oportunidad única para poder rezar el rosario en familia, ante una cruz a la que han rezado millones de personas” – decía otro joven –.

El grupo de jóvenes queremos agradecer a las personas que nos ayudaron a poder tener este momento de oración y recogimiento a tan altas horas de la noche: Sr. Obispo, D. José Martínez y D. Juan Fernando Gómez. ¡Muchas gracias!