viernes, 5 de octubre de 2012

TIEMPO DE GRACIA

¡Todo tiempo es tiempo de gracia! pero en este mes de octubre parece que se va a derramar de un modo especial... Confluyen en esta próxima semana cinco importantes acontecimientos que para nosotros, los creyentes, no pueden pasar desapercibidos. Por una parte, el 50º aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y el 20º aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica nos permiten observar con espíritu agradecido al pasado; y por otra, el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la  Iglesia y el inicio del Año de la Fe deben despertar en nosotros un ansia esperanzadora por adentrarnos, cada día más, en el conocimiento de Dios.


Uno puede pensar que esto se trata de una amalgama de acontecimientos y celebraciones, pero nada más lejos de la realidad. Todo tiene un denominador común: la fe. El Concilio Vaticano II supuso uno de los acontecimiento más importante del siglo XX, y non tenía otro cometido que una necesaria reflexión eclesial y actualización de la fe. El Catecismo de la Iglesia Católica surgió como una prioridad de esta reflexión conciliar y durante años se estuvo elaborando una síntesis de nuestra fe, con todo lo que ello implica, para una mejor explicación de la fe. Ahora, adentrados en el siglo XXI, y a punto de comenzar el Año de la fe, se ponen de relieve nuevas necesidades: evaluar, redescubrir y revitalizar nuestra fe. Para ello, la Iglesia pone al alcance de sus fieles el Año de la fe, a lo largo del cual podremos abordar estas y otras necesidades de caracter personal y eclesial: formación, celebración, comunión... para profundizar y afianzarse en la fe y hacer resplandecer la Palabra de Verdad que el Señor nos dejó.


Pero por si esto fuese poco, en la "pole" del Año de la fe tendrá lugar el Sínodo de los Obispos, que en esta ocasión reflexionarán sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe. ¿Y qué mejor forma de inaugurar este sínodo que proclamando a San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia?. El testimonio de fe de los santos debe ser para nosotros un estímulo; pero al tratarse de un Doctor de la Iglesia se le reconoce, además, como "maestro de la fe" para los fieles de todos los tiempos.



Esperemos que la celebración de tantos acontecimientos no nos dispersen... sino todo lo contrario, nos sirvan para acoger -con libertad, sinceridad y humildad de corazón- las gracias que derrame sobre nosotros en este tiempo el Espíritu Santo a través de la Iglesia.

Oscar Valado (sacerdote estudiando en Roma)
Roma,  4 de octubre de 20012

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