martes, 27 de septiembre de 2011

Llamada a ser catequista

“Id por todo el mundo anunciando la buena nueva a las gentes”. Así envía Jesucristo a sus Apóstoles haciéndoles participes de la misión que el Padre le ha encomendado. La Iglesia es enviada a evangelizar a todos los hombres.
         El proceso evangelizador continúa después del primer anuncio de la salvación, con la catequesis propiamente dicha. En este proceso los catecúmenos avanzan hacia la madurez y la profesión de fe, siendo instruidos y testimoniados por el catequista en este camino. 
         El catequista es llamado por Jesucristo y enviado por la iglesia para esta importante misión en medio de la comunidad cristiana.
         Ciertamente no todos tenemos este carisma de “ser catequista“, como bien nos enseña San Pablo, pero toda la comunidad eclesial es responsable y beneficiada a la vez de esta misión y el Señor nos invita a mirar en nuestros corazones para ver si somos llamados a participar en la catequesis.
         Como párroco hago esta llamada a toda la comunidad parroquial, os invito a participar conmigo en esta tarea evangelizadora: a ofrecer vuestras personas y vuestro tiempo desde la sinceridad de la llamada y la generosidad hacia aquellos que necesitan de este carisma para conocer a Jesucristo y participar más activamente en la comunidad cristiana.
         Desde la humildad y el reconocimiento de nuestras limitaciones, pero sabedores siempre, de que el servicio de la Palabra de Dios es un don del Espíritu Santo.
         Espero vuestra respuesta y recibid mi bendición
                                                        Juan M. de Souza
                                                                  Párroco de San Pablo

viernes, 23 de septiembre de 2011

Fiesta de la Merced, Patrona de los centros penitenciarios


 imagen de http://www.sotodelamarina.com/Noticias201102/Q2/20110219meradefensa.htm

El próximo sábado día 24 celebramos la Fiesta de la Merced patrona de las prisiones. Desde hace más de 15 años, fui nombrado capellán del centro penitenciario  de Ibiza, al mismo tiempo que seguía como párroco de esta parroquia de  San Pablo y de la parroquia del Roser. Sustituía al anterior capellán Manuel Sevillano.

Se mantiene un equipo de voluntarios y religiosas, algunos desde la apertura de la prisión. A lo largo de la semana realizan diferentes actividades con la colaboración de Cáritas, de la que formamos parte, en diferentes aspectos educativos, asistenciales y sobre todo espirituales, celebramos la Misa todos los sábados con los presos y presas, compartiendo la fe, y la esperanza en un final renovador, y que con la ayuda de Cristo  alcancen la verdadera libertad. En estos últimos años se añadieron más miembros del camino neocatecumenal, comenzaron a trabajar con los presos dando las catequesis de adultos, y continuando con aquellos que lo desean.

El Sr. Obispo desde el primer momento nos ha animado a continuar esta misión pastoral y ha presidido las celebraciones de  las fiestas más importantes: La Merced, Navidad, Vía Crucis, Pascua y cuando lo ha considerado necesario, como la visita de la Cruz de los jóvenes en los actos previos de la JMJ o la visita del Cristo Cautivo.

Siempre nos hemos visto respetados y queridos tanto por el director como por los funcionarios, facilitándonos en lo que es posible nuestra misión.

Vaya mi agradecimiento a todos los que os preocupáis por esta pastoral con vuestra oración y ánimo que nos impulsa a seguir adelante con la ayuda del Espíritu Santo. Que Dios os bendiga.

Virgen de la Merced intercede por los presos y dales la fuerza para esperar con paz su salida de la prisión. 

sábado, 17 de septiembre de 2011

Navidad...

YA TENEMOS LOTERIA DE NAVIDAD. EL NúMERO ES: 75.541 SUERTE A TODOS

Última cena parroquial de verano


Con alguna gente de vacaciones y otras ausencias por diferentes causas, con  unas setenta personas se celebró dicha cena en el patio de la parroquia y como casi  siempre fue un éxito. Se preparó toda la decoración, se comió bien y con noche tranquila y con buena luna damos gracias  a Dios  por lo bien que ha estado todo.

Damos especialmente las gracias a Alejandro de PELLIA y a todos los que hacéis posible con el trabajo invisible y el más visible el que podamos continuar celebrando estas comidas que son no sólo una ayuda económica sino un conocimiento mayor entre las gentes del barrio.

Gracias a Dios  

Fiestas de la parroquia de Santa Cruz

Por primera vez participo y programo junto con los otros sacerdotes de la parroquia,  estas fiestas como co-párroco moderador.

El programa consistía en un triduo, dedicado cada día a una sección de la parroquia:
v Día 1º: Nuestro pueblo ibicenco
v Día 2º: Homenaje a la Hermandad Rociera de S. Antonio por haber sido nombrada y elegida ya oficialmente Hermandad Filial del Rocío de  Almonte. A todo el pueblo andaluz, simpatizantes y amigos.
v Día 3º: dedicado a los pueblos latinos y Devotos del Divino Niño
v Día 4º Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Presidió el  Sr.Obispo la Eucaristía concelebrada. En su homilía habló fundamentalmente de las 7 frases o palabras que Jesús dijo clavado en la Cruz hasta que entregó el Espíritu. 

Ejercicios Espirituales para los sacerdotes de Ibiza en la Casa de Ejercicios de Es Cubells


Este viernes, han concluido los Ejercicios Espirituales que dirigió el Rvdo. D. Ángel Pérez Cuello, al Obispo y a los sacerdotes de Ibiza y Formentera.  He asistido en lo que pude, pues he tenido otras actividades, el comienzo de obras de rehabilitación en mi otra parroquia de Santa Cruz, la preparación y las celebraciones de las fiestas de dicha parroquia, que me imposibilitaron estar en Es Cubells como era mi deseo. Nos acompañaban: Frank el seminarista que trabaja en la parroquia de S. Antonio, que será ordenado de diácono en S. Antonio el próximo 24 de Sept. Fiesta de la Merced, celebración a la que estamos todos invitados, y Dani, también de la parroquia de S. Antonio, que comenzará a cursar los estudios de licenciatura en derecho canónico en Valencia.

Este tiempo de los Ejercicios que hacemos cada año por estas fechas son un momento de Gracia en que nos ponemos con la ayuda del director invitado, de cara a Nuestro Señor que nos llamó y nos envió a anunciar el Reino de Dios. La oración, las meditaciones  las celebraciones, el descanso y la convivencia nos ayudan  a todos, a que sintamos la llamada  a la conversión y renovar nuestro ser sacerdote y nuestra misión.

Seguro que las palabras de D. Ángel y, los tiempos con el Señor, nos han ayudado e iluminado para que nuestro sacerdocio no se aburguese y caminemos con Jesucristo anunciando el Evangelio.

Gracias a Dios. Paz y Alegría.

martes, 13 de septiembre de 2011

¡¡¡FELICIDADES JUAN!!!

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELICIDADES A NUESTRO PÁRROCO EN SU 18 CUMPLEAÑOS!!!!!!!!!!!

QUE LO PASES MUY BIEN EN ESTE DIA Y QUE EL SEÑOR TE BENDIGA




viernes, 9 de septiembre de 2011

jueves, 25 de agosto de 2011

San Pablo en la JMJ, crónicas desde un rincón III (continuación y última).


Tercera cruz: El circo romano. La comida a las tres de la tarde y la recogida del picnic para la noche a las cuatro nos obligaba a llegar siempre tarde, para coger un buen sitio, a los actos programados y teníamos que conformarnos con ver al Santo Padre desde una pantalla. Los chicos mientras esperaban la llegada del Santo Padre bailaban y se mojaban con el agua de las fuentes que habían instalado para rellenar botellas de agua. Esperamos bastante tiempo pero por fin la espera terminó. El Papa llegó entre vítores y aclamaciones de los cientos de miles de peregrinos y pudimos por fin escuchar sus palabras de consuelo.
                Habíamos terminado de recibir al Santo Padre en Cibeles, contentos y felices por habernos encontrado con él por primera vez en la JMJ. Le vimos pasar junto a nosotros mirándonos y saludándonos, escuchamos sus palabras de ánimo invitándonos a ser firmes en la fe.
                Nos dirigíamos, ignorantes de lo que acontecía en las inmediaciones, hacia la parroquia del Carmen junto a Sol. Queríamos depositar ante la Virgen una petición que cada uno había escrito en un papel para dejarla a los pies de La Virgen de la Regla ( que presidiría la celebración de la eucaristía con Benedicto XVI). Caminábamos en grupo los chicos de nuestra parroquia y los de la parroquia del Rosario, subíamos por una calle dirección a Sol, cortada al tráfico. Prácticamente íbamos solos. Un ciclista bajó por la calle hacia nosotros y al llegar a nuestra altura grito: “ Gilipollasss” y continuó su camino. No entendimos nada. Un minuto después, un hombre que bajaba en sentido contrario al nuestro pretendió quitarle la mochila a uno de nuestros chicos gritando que esa mochila la había pagado él. Intervino un policía de los muchos que estaban desplegados a lo largo de la calle.
                Empezamos a intuir que los policías no estaban allí porque fuera a pasar el Papa. Me acerqué a ellos y me dijeron que mejor nos fuéramos de la zona, que había una manifestación. Le pregunté donde estaba la boca de metro más cercana y me dijo que “Sevilla” al final de la calle, que podíamos ir allí sin problemas a coger el metro.
                Continuamos subiendo rodeados cada vez de más policías y al torcer una esquina nos encontramos de frente un montón de policías fuertemente acordonados.  El tiempo perdió su sentido; los acontecimientos se solapaban. No sé si vimos primero a una multitud enorme de gente o escuchamos antes los gritos que nos lanzaban. Escuchamos toda clase de insultos, amenazas y vejaciones mientras la policía, delante de nosotros cubriéndonos, nos impelía a salir de allí a toda prisa. Estábamos junto a la boca del metro en Sevilla y rápidamente hicimos que los chicos entrasen por la boca del metro mientras las amenazas seguían lloviendo sobre nosotros.
                Yo desde un rincón de la entrada al metro observaba.
                La tensión era tremenda en el ambiente. Las caras de odio y furor se mostraban  desencajadas frente a nosotros y seguíamos sin entender nada.
                 “Perseguidos más no aniquilados, si somos difamados respondemos con amor, puestos como espectáculo para el mundo, para los hombres” (1ª Co 4 11-13), en palabras de San Pablo. En los rostros de los chicos sorpresa, miedo, estupor o incomprensión.
                Bendita la cruz de la persecución, de la difamación, de ser tratados como basura. Hizo carne en nosotros el lema de la JMJ “Firmes en la Fe, arraigados en Cristo”. Bendita la cruz que sin duda ha hecho reafirmarse con mayor fuerza a Jesucristo en quienes nos encontrábamos allí.
                Alguien dijo: “porqué nos insultan, si no hemos hecho nada”. “Porqué les molesta que seamos cristianos” decía otro. “Porqué no podemos salir a cantar y dar testimonio de nuestra fe delante de ellos” decía una de las peregrinas con trece años y lágrimas en la cara.
                Bendita la cruz que nos permitió vivir con nuestros jóvenes estos acontecimientos, que sin duda han fortalecido enormemente la fe de todos nosotros.
                ¡Creedlo! ¿miedo? Sí, pero muchos de ellos dispuestos a dar testimonio a pesar de todo. Al día siguiente D. Javier Salinas, que fue nuestro obispo en Ibiza, les explicó, después de su catequesis, cómo actuar contra la persecución y les dijo que contestarles en ese momento en vez de paz hubiera provocado en ellos más rabia y odio.
                A partir de ese momento, en varias ocasiones, nos encontrábamos en el metro o por la calle gente (pocos, muy pocos en verdad) que nos insultaba o nos miraba con cara de odio o rabia. Nuestros chicos cantaban, reían y repartían alegría donde quiera que estuviéramos. Yo desde mi rincón observaba a estas personas, veía su sufrimiento y me compadecía de ellos. Recé una oración pidiendo la paz para cada uno de ellos y diciendo en mi interior “Padre, perdónalo, no sabe lo que hace”.
                Cuarta cruz: Salimos andando desde la parroquia que nos acogía hasta Cuatro Vientos, un sol de justicia caía sobre nosotros. Paramos a rezar Laudes en un parque y se nos añadieron cuatro hermanas de la parroquia que acababan de llegar a Madrid para estar en la vigilia con el  Santo Padre.
                La entrada fue lenta, había muchísima gente, pero pudimos entrar en el recinto. Muchos no podrían pasar una hora después.
                Comenzó la cruz a hacer su aparición. A las dos y media llegamos al lugar de la vigilia. El sol era tremendo cuando llegamos. En Cuatro Vientos no existen las sombras, es un paramo desierto, como corresponde a un aeropuerto. Las colas para ir a los baños eran horribles, las de recoger agua en la fuentes lo mismo. Para ir al bar a comprar una coca cola o agua necesitabas una hora y media por lo menos de tiempo en medio de un montón de gente y con un calor agobiante. Confieso que mi primer intento de tomar algo fresco fracasó a la media hora, no pude más.
                La cosa parecía que no podía ser peor, pero sólo lo parecía. Cuando más apretaba el sol los grifos de agua de las fuentes dejaron de manar, no teníamos agua para beber ni para refrescar las cabezas de los chicos, el riesgo de insolación y deshidratación era muy alto. La tarde caía a plomo sobre nosotros con todo su furor. Se rompieron las tuberías de los baños y el agua inundaba la zona, lo que hacía que ir a utilizar los baños se convirtiera en un autentico ejercicio de autodominio para no salir corriendo de allí. Los bomberos comenzaron a recorrer el recinto rociando con las mangueras a los peregrinos que teníamos la suerte de poder acercarnos para refrescarnos, que no era cada vez que lo intentábamos.
                Fueron pasando lentamente las horas y al final de la tarde conseguimos hacernos con algunas botellas de agua que permitieron poder aguantar hasta que por fin comenzó la vigilia con el Papa. Y claro, tanta agua habíamos pedido durante la tarde que nos vino toda de golpe con rayos y viento incluidos. Las carpas de las capillas volaron. Los paraguas se elevaban en el cielo, los sacos de dormir se mojaron y parecía que entre el sol y la tormenta la naturaleza se empeñaba en probar nuestros ánimos. No pudieron con nosotros. Yo desde mi rincón observaba a los jóvenes bailar, cantar, y elevar los brazos al cielo en medio de las inclemencias del tiempo. Bendita cruz que nos permitió no renegar, aceptar los acontecimientos y las adversidades. Ni una sola queja escuché de nuestros chicos, ni un lamento. Aceptaban todas las incomodidades, las adversidades, los inconvenientes con tal de estar allí: primero esperando, y después acompañando a Benedicto XVI que se negó a bajar del escenario durante la tormenta (aunque se había interrumpido la vigilia, permaneció junto a los jóvenes soportando el viento y la lluvia). Bendita la cruz que unió a los jóvenes con el Papa en la adversidad, la comunión era palpable, la sintonía perfecta. El Santo Padre pidió a los jóvenes que rezasen para que terminara la tormenta y poder seguir. Y claro, dos millones de oraciones unidas al sucesor de Pedro dio sus frutos: las puertas del cielo se cerraron y el agua dejó de caer. El viento amainó y pudimos continuar la vigilia, se expuso el Santísimo y desde mi rincón vi un pueblo enorme, una masa inmensa que adoraba y pedía a Jesús Sacramentado en medio de un fervoroso silencio. Dos millones de personas y no se escuchaba un alma.
                Bendita la Cruz por acompañarnos durante la peregrinación y por permitirnos ver estos acontecimientos de Dios en medio de nosotros. Quedan más cruces. Con estas tenemos motivos más que suficientes para agradecer y bendecir a Dios, en medio de nosotros, por el amor que nos tiene. La Paz a todos y dejo mi rincón vacío para todos vosotros.
                                                                              Paco Cabrera, peregrino privilegiado y catequista.
               

Recuerdos de la JMJ

Esta canción ha resonado mucho por los peregrinos de Ibiza y ahora queremos compartirla con vosotros. El primer obispo que nos dio catequesis la cantó nada más comenzar. 
Ánimo y ¡no te rajes!






Ay Jalisco, Jalisco, Jalisco, Jalisco
tú tienes tu novia que es Guadalajara

Muchacha bonita, la perla más rara,
de Jalisco es mi Guadalajara

Y me gusta escuchar los mariachis,
cantar con el alma sus lindas canciones,
oir como suenan esos guitarrones
y echar un tequila con los valentones

¡Ay, Jalisco no te rajes!
me sale del alma gritar con calor,
abrir todo el pecho pa' echar este grito:
¡Qué lindo es Jalisco, palabra de honor!

Pa' mujeres, Jalisco primero,
lo mismo en Los Altos que allá en La Cañada,
mujeres muy lindas, rechulas de cara,
así son las hembras en Guadalajara

En Jalisco se quiere a la buena,
porque es peligroso querer a la mala,
por una morena echar muncha bala
y bajo la luna cantar en Chapala

¡Ay, Jalisco no te rajes!
me sale del alma gritar con calor,
abrir todo el pecho pa' echar este grito:
¡Qué lindo es Jalisco, palabra de honor!
¡Qué lindo es Jalisco, palabra de honor

miércoles, 24 de agosto de 2011

San Pablo en la JMJ, crónicas desde un rincón II


 
                La Cruz nos ha acompañado durante toda la peregrinación. No podía ser menos para los que quieren seguir al Maestro.
                 La cruz es ese instrumento que Dios dispone para cada uno y tiene la particularidad de cambiarte el ánimo, el espíritu y hasta la alegría si se tercia, pero a la vez encierra un secreto en su interior para aquel que la acoge y acepta: en ella está con especial fuerza manifestado el amor de Dios. Es la cruz gloriosa. La cruz se transforma en bendición y nos permite contemplar con admiración cómo sabe hacer las cosas Dios. Y ¿qué tiene que ver esto con la JMJ? Pues todo.
                Primera cruz: llegamos a la parroquia que acogió a los peregrinos de Ibiza desde el martes hasta el domingo por la tarde. Nuestro colchón era el suelo puro y duro. Nos distribuyeron en salas y apenas quedaba espacio en el suelo para poder dejar las mochilas una vez extendidos los sacos de dormir. Teníamos que trasladarnos a una residencia de las Hermanas Oblatas donde un cáterin, que se había contratado desde Ibiza, servía las comidas cada día a las tres de la tarde, nos la comíamos sentados por el suelo,  y nos daban un picnic para tomar por la noche. Mereció la pena tener esta cruz: un  grupo de veintiocho voluntarios de la parroquia nos enseñaron lo que significa servir y perder la vida por los otros; estaban con nosotros desde las siete de la mañana hasta las una de la madrugada cada día. Nos servían, con alegría, mucho más de lo que les correspondía, nos llevaban a sus casas particulares, nos pedían la ropa, se la llevaban y nos la devolvían lavada. Estaban siempre sonrientes y prestos a cualquier necesidad que tuviéramos y nos pusieron por delante de sus familias y de ellos mismos. No eran jóvenes, ¡qué va! El más joven de los voluntarios tenía más de cincuenta años, pero que alegría y que satisfacción mostraban en la cara al servirnos. Bendita la cruz que nos mereció a estos voluntarios y nos permitió ver el amor en su faceta más desinteresada.
                Yo allí, desde el rincón del patio, les veía preparar las duchas para los chicos a las siete de la mañana de modo que, al levantarse ellos, tuviesen listo todo lo necesario. Más de uno, más de un día, se quedó sin comer para tener abierta la parroquia y que pudiesen entrar los chicos cuando llegaran; y más de un día a la una y media de la mañana recogían las cosas del patio y sacaban botellas de agua fría por si alguien tenía sed durante la noche y un voluntario se quedaba cada noche de vigilia por si surgía cualquier necesidad. Mientras, yo fumaba sentado en la silla en el rincón del patio, contemplando, admirando y bendiciendo a Dios por el don de esta parroquia de Nuestra Señora del Sagrario.
                Segunda Cruz: cada mañana después de desayunar, un pequeño batido en cartón y una pieza pequeña de bollería, nos dirigíamos a las diez a la parroquia de San Sebastián Mártir y allí, según el plan que nos habían propuesto, teníamos catequesis y laudes desde las diez hasta las doce y después celebrábamos la Eucaristía hasta la una y media. Era difícil mantener a los chicos, y a los no tan chicos, atentos y centrados tanto tiempo y tres días seguidos. Bendita la cruz que nos permitió contemplar, desde un rincón de la plaza, a los chicos de nuestra parroquia cantando y bailando con alegría en la puerta de la iglesia y dar testimonio de alegría cristiana en medio de aquella parroquia. Hasta los voluntarios de esa otra parroquia (también personas mayores) bailaban y hacían palmas con ellos. Yo, desde un rincón del último banco les veía sonreír contemplando a nuestros jóvenes y me comentaban casi con adoración “pero que chavales tenéis con vosotros”. Escuchamos, sobre todo el primer día, testimonios de chicos de nuestra parroquia y de varios países sudamericanos que hicieron brotar de mi interior alabanza y bendición a Dios por la obra que realiza en medio de nosotros. Bendita sea la cruz que provocó deslizarse alguna lágrima escuchando el testimonio de la juventud que nos releva. Esta noche lo dejo aquí. Mañana, si Dios quiere, echaré mano de otras cruces para haceros partícipes de la visión de la peregrinación desde este mi rincón.
                                                                              Paco Cabrera, arrinconado.